Sin pedirte permiso
No has pulsado nada ni aceptado ninguna cookie. Aun así, cualquier web que visitas puede leer todo lo que verás abajo en menos de un segundo, y combinarlo en una huella que te distingue de millones de personas.
Así podría describirte una página sin saber tu nombre.
Una web puede pedirle a tu equipo que dibuje una imagen o genere un sonido sin enseñártelo. El resultado sale ligeramente distinto según tu tarjeta gráfica, sistema y controladores. Aquí te enseñamos lo que normalmente no ves.
Probamos varias fuentes midiendo cómo se dibuja un texto. Las que aparecen las tienes instaladas, y dicen mucho de qué programas usas.
Además de lo que tienes, una web ve lo que haces en ella: cómo mueves el ratón, cuándo cambias de pestaña o si copias texto. Lo usan las analíticas para hacer «mapas de calor» y algunas protecciones antibots para distinguir personas de programas.
Para esto el navegador te muestra un aviso y tienes que aceptar. Si una web te lo pide sin motivo, di que no.
El truco no es esconderlo todo (eso también llama la atención), sino parecerte a mucha gente.
Juntamos los datos más estables (navegador, sistema, pantalla, hardware, idioma, zona horaria, fuentes, canvas, audio, WebGL, voces…) en un texto y calculamos su resumen SHA-256. Los primeros caracteres son tu identificador. Si un solo dato cambia, el identificador entero cambia.
El «1 de cada…» es una estimación orientativa: a cada dato le damos un valor aproximado de lo que distingue, basado en estudios públicos sobre huellas digitales (como AmIUnique o Cover Your Tracks de la EFF), y descontamos que muchos datos van juntos. No comparamos con una base de datos de otras personas porque eso obligaría a enviar tus datos a un servidor.
Para que veas que la huella sirve para reconocerte, la guardamos en tu propio navegador (no sale de él). El botón «Olvidar mis visitas» la borra.